Este año Naciones Unidas ha centrado su foco en la importancia de aprovechar el agua y lanza un dato preocupante: más del 80% de las aguas residuales generadas en el mundo regresa al ecosistema sin haber sido tratada o reutilizada.

En el caso de España, el país cuenta con una importante infraestructura de saneamiento integrada por redes, estaciones depuradoras y sistemas avanzados para la reutilización de las aguas residuales. Sin embargo, la obsolescencia, la falta de mantenimiento, y la falta y/o exceso de la capacidad de depuración instalada son factores que pueden comprometer la viabilidad del servicio en el futuro.

La depuración y la reutilización del agua –en la que España ostenta el liderazgo europeo, pese a que solo se reutiliza el 9% del caudal depurado– representan un reto para cerrar el ciclo del agua dentro de la gestión integral, de la sostenibilidad ambiental y de la eficiencia en el uso de este recurso. Las oportunidades de explotar las aguas residuales como recurso son enormes. Las aguas residuales gestionadas de forma segura son una fuente sostenible de agua, energía, nutrientes y otros materiales recuperables.

Investigación y Desarrollo, claves para aportar nuevas soluciones.

Dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por 193 líderes mundiales en el seno de Naciones Unidas en 2015 para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad se encuentra la mejora de la calidad del agua para el 2030 «reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial».

La labor de I+D que puede desarrollar una empresa experta en la gestión de un servicio de agua para alcanzar estos objetivos es fundamental. Aqualia gestiona unas 445 depuradoras en diferentes puntos de la geografía, de diverso tamaño y características. La investigación en temas de depuración es clave para Aqualia. Actualmente, además de optimizar el funcionamiento de las plantas que gestiona, está desarrollando numerosos programas de investigación para el máximo aprovechamiento de las aguas residuales.

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El desarrollo de novedosas tecnologías está permitiendo, de una manera eficiente y sostenible, convertir el proceso de tratamiento en una herramienta para la reutilización, el aprovechamiento de sustancias, subproductos y residuos, y la valorización energética de los residuos generados.

El resultado de la depuración cuenta con un alto beneficio medioambiental. Los lodos resultantes del proceso contienen una materia orgánica de gran valor, que puede ser utilizada como fertilizante agrícola. En otros casos, el agua depurada es posteriormente tratada para su reutilización, lo cual es de gran relevancia en algunas áreas, como en el riego parques y jardines o campos de golf con el agua reutilizada, evitando su riego con otro tipo de agua.

La depuradora como fábrica de bioenergía.

Aqualia está embarcada en varios proyectos muy innovadores, algunos pioneros en su campo. ALL-GAS, es un proyecto de depuración sostenible, enmarcado en el 7º Programa Marco de la Unión Europea (FP7). Busca transformar los efluentes de las estaciones depuradoras de agua residual en biomasa y la transformación de esta biomasa en biogás, con una calidad suficiente para su uso en automoción.

En esta misma línea se sitúa el proyecto SMART Green Gas cuyo objetivo es obtener biocombustible renovable y de origen 100% español para coches de gas natural comprimido a partir de las aguas residuales que llegan a la depuradora procedentes de los hogares. El proyecto se está desarrollando en Jerez de la Frontera en colaboración con la compañía SEAT, que ya ha probado el biocombustible resultante, probándose que se reduce en un 80% las emisiones de CO2.

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Pero no solo en España. Aqualia desarrolla importantes proyectos de depuración en todo el mundo. Uno de ellos es el de la Estación de Tratamiento de Aguas Residuales de New Cairo, en Egipto, con una capacidad para tratar un caudal medio diario de 250.000 m3/día y prestar servicio a más de un millón de habitantes. Este proyecto ha sido objeto de varios galardones y es un ejemplo de depuración sostenible, ya que gracias a la EDAR se ha producido un aumento en la disponibilidad de agua potable (y se ha reducido el impacto medioambiental del vertido de aguas residuales al río Nilo.

El contrato del New Cairo ha sido el primer contrato adjudicado en este país para un proyecto de colaboración público–privada (PPP) y se ha presentado como caso de éxito dentro del proyecto PPP ForCities, una iniciativa que acoge en España la Escuela de Negocios IESE, en asociación con Naciones Unidas a través de su Comisión Regional UNECE. Aqualia lidera en este proyecto el área de Agua aportando su experiencia en los diversos grupos de trabajo y actividades.

Fuente: abc.es