En un momento de preocupación por la contaminación atmosférica ante los elevados niveles de concentración de gases y partículas alcanzados en las grandes ciudades españolas, una iniciativa ciudadana en Valencia propone instalar paneles que reflejen los niveles de polución y ruido, al estilo de los relojes-termómetros que existen desde hace tiempo. Los paneles, conectados a medidores, se ubicarían en puntos con alta densidad de tráfico con “el objetivo de informar en tiempo real o con la mayor inmediatez posible a los ciudadanos y concienciarlos” del impacto de los vehículos privados, explican sus promotores, el colectivo València per l’Aire, que reúne a diversas entidades y profesionales.

La idea ha sido presentada a la parte de los presupuestos del Ayuntamiento de Valencia que deciden los ciudadanos. De momento, ha recibido el apoyo popular necesario para superar la fase preliminar y ha pasado los filtros técnico y presupuestario que realiza el Consistorio. Su ejecución o no queda ahora en manos de los vecinos, que tienen hasta el 15 de diciembre para votar las diferentes propuestas.

Los paneles mostrarían la información utilizando una escala de colores fácilmente comprensible, que iría desde el nivel óptimo al muy malo, tomando como referencia los valores admitidos por la UE. El Ayuntamiento, que en las últimas semanas ha tenido que activar el protocolo por exceso de contaminación al coincidir, como en el resto de España, la sequía y un largo anticiclón, y, además, la tradicional quema de la paja del arroz en L’Albufera, ha recibido con interés la propuesta.

El Consistorio ha planteado a los promotores aumentar de seis a 12 los paneles y sus respectivos medidores, lo que implicará doblar el presupuesto inicialmente previsto, hasta 1,2 millones de euros. Los cambios permitirían al Ayuntamiento aprovechar los datos para la estadística oficial, al adaptarse a lo que establecen las disposiciones europeas, indica la concejal de Medio Ambiente, Pilar Soriano.

La red València per l’Aire está integrada por asociaciones vecinales, de padres y madres, ciclistas, empresas que participan de forma desinteresada, entidades ecologistas y otras. Entre sus miembros figuran también, a título individual, ingenieros, químicos, urbanistas, geógrafos o arquitectos.

“Compartimos el objetivo de hacer visible el problema de la contaminación y la calidad del aire que respiramos. Creemos que cuanta más información tengamos los ciudadanos, mejores decisiones podremos tomar”, afirma Marcos Pastor, vicepresidente de la Asociación de Vecinos del barrio de Tres Forques y la persona que registró la propuesta en los presupuestos participativos. Pastor no conoce otra ciudad donde exista una iniciativa similar.

La propuesta contempla que los paneles muestren la concentración de NO2 (dióxido de nitrógeno) y de partículas en suspensión PM2,5. “La comunidad científica ha concluido que estos contaminantes tienen impacto en la salud a corto plazo, causando enfermedades respiratorias, y a medio y largo plazo, provocando enfermedades cardiovasculares. Aunque hay menos datos, también se han relacionado con el aumento de otras dolencias, como las alergias”, afirma José Manuel Felisi, químico especializado en la calidad del aire y miembro de València per l’Aire.

Los paneles medirían también la contaminación acústica porque el ruido, señalan los defensores de la medida, tiene efectos negativos sobre la salud. “Cuanto más ruido hay en una ciudad, más estrés tienen sus habitantes, y menos amable y saludable es”, dice Felisi.

Nueva movilidad

Uno de los objetivos de la iniciativa es proporcionar información que permita debatir con argumentos las políticas de movilidad, que en Valencia, como otras urbes españolas, avanzan en la línea de limitar el tráfico de vehículos privados en favor del transporte público, la bicicleta y los desplazamientos a pie entre la resistencia de una parte de los ciudadanos.

València per l’Aire ultima, en ese sentido, una web en la que se publicarán resultados de estudios y análisis de la ciudad que realizan sus integrantes. Uno de ellos, la plataforma ambiental Mesura, a la que pertenece Felisi, estaba realizando mediciones de NO2 en el entorno de la Lonja, el monumento más visitado de Valencia, cuando el año pasado la zona fue peatonalizada. “Con la pacificación del tráfico, los niveles de NO2 mejoraron mucho y de una forma rápida”, asegura Felisi.

Fuente: elpais.com