De los charcos al océano.

Tristan Gooley, un navegador natural, le acaba de dedicar un libro a las maravillas sobre el agua, más precisamente a cómo aprender a entender qué está pasando sobre y bajo ella, observándola.

En “Cómo leer el agua” cuenta que los navegadores árabes tradicionales llamaban este conocimiento isharat; los isleños del Pacífico lo llaman kapesani lematau o “la sabiduría del agua” o “la conversación del mar”.

Sin usar mapas, compás o sextante, los isleños del Pacífico encontraban su camino en enormes áreas del océano, valiéndose enteramente de su interpretación de las señales naturales.

“Cualquier indígena percibirá muchas cosas en cualquier lugar del mundo, pero será experto en ciertos tipos específicos de pistas”, le dice Gooley a BBC Mundo.

“Por ejemplo, pasé un tiempo con los dayak en Borneo y ellos advierten los movimientos más sutiles de los venados. Si los pusieras en un entorno urbano probablemente no se darían cuenta de mucho de lo que un citadino nota, pero seguirían conscientes de cosas como cambios en las nubes”.

“La percatación es portátil, nos la podemos llevar a cualquier lugar del mundo, pero notar los detalles requiere de práctica”.

Conocimientos para llevar contigo

Efectivamente, toma toda una vida llegar a ser un verdadero maestro pero con algunos conocimientos básicos, asegura el navegador, podrás desde convertir un charco en un sismómetro con el que, a la luz de Júpiter, adivinarás la presencia de un murciélago y hasta descubrir los secretos de una taza de té.

Así que le pedimos al navegador natural que nos diera unas rápidas lecciones para aprender a leer el agua.

El lenguaje de las ondas

“Sabemos que cuando el agua choca con algún obstáculo, se forman ondas. Y si te empiezas a fijar, vas a notar que hay unos patrones específicos. En cualquier lugar del mundo”.

“Esa es la base para entender cómo estos asombrosos navegantes son capaces de decirte dónde hay tierra, incluso si no la pueden ver”, explica Gooley.

No es magia, sino una ciencia adquirida a través de la observación y la experiencia. Foto THINKSTOCK.

No es magia, sino una ciencia adquirida a través de la observación y la experiencia. Foto THINKSTOCK.

“La gente piensa que tienen un sexto sentido cuando los ven acostados en una canoa, con sus ojos cerrados y dicen: ‘La tierra está en esa dirección a un día de viaje'”.

“Lo que están haciendo es sintiendo esos patrones en el ritmo del agua”, nos explica Gooley.
¿Cómo?

Digamos que la parte superior del diagrama es el norte.

De allá vienen las olas, razonablemente ordenadas. Cuando se topan con una isla forman 5 patrones claros:
El del mar antes de llegar a la isla (primer patrón).

Al toparse con ella, se producen unas ondas circulares que viajan en dirección al norte, lo que nos daría el 2º patrón, cuando se encuentran con las olas que vienen-y hacia, el este y el oeste, tercer patrón.

Esos círculos no se cierran. A ambos lados al sur de la isla, las olas continúan su camino, sólo que ahora en diagonal (4º patrón), y cuando inevitablemente se cruzan forman el 5º patrón.

Si estás en el vecindario de esa isla, y conoces y reconoces ese comportamiento, al sentir el oleaje sabrás cuán lejos está y en cuál dirección.

Pero no tenemos que irnos al Pacífico para apreciarlo. Esa isla del diagrama puede ser cualquier roca o hasta un loto en un lago.

La idea es observar las ondas en las fuentes o en la tina y empezar a familiarizarnos con ellas.

Image copyrightTHINKSTOCK Image caption ...piensa que hay casos en los que intuitivamente ya la entendemos: apenas ves un patrón como éste, de círculos que se van abriendo, tus ojos se dirigen al centro porque sabes que ahí está o estuvo lo que hizo que se formaran.

Hay casos en los que intuitivamente ya la entendemos: apenas ves un patrón como éste, de círculos que se van abriendo, tus ojos se dirigen al centro porque sabes que ahí está o estuvo lo que hizo que se formaran. Foto THINKSTOCK.

 

El sendero resplandeciente

La segunda lección es una bella, dice Gooley entusiasmado.

En inglés se llama un sendero resplandeciente que es cuando el Sol o la Luna, o hasta las estrellas o los faros de luz, cualquier luz fuerte arroja su brillo sobre el agua.

En español tenemos varias maneras, como columnas de luz, caminos o sendas luminosas, para nombrar esta belleza:

Ese rastro de luz que flota sobre el agua puede revelarnos secretos si le damos la oportunidad. Foto THINKSTOCK.

Ese rastro de luz que flota sobre el agua puede revelarnos secretos si le damos la oportunidad. Foto THINKSTOCK.

La parte práctica es que el volumen de ese sendero te dice cuán grandes son las olas, es decir, cuán agitado está el mar.

 Si vas caminando y vez las luces reflejadas en charcos o la Luna en un lago a lo lejos, puedes adivinar qué está pasando.

“En el mar es muy útil: si ves un isla en la distancia y está muy oscuro, probablemente no verás las olas, las características del sendero de luz te indicarán si es seguro acercarte o no”.

Observándolo sabrás si el mar está picado, si hay obstáculos o un arrecife que pueda ponerte en peligro.
“De eso se trata: de buscar detalles entender qué te dicen. A veces es sólo hermoso, otras, además de ser bello también es útil”.

Algunas gotas de interés

En suelos oscuros y ácidos a menudo las aguas son claras y oligotróficas (con escasa cantidad de sustancias nutritivas y poca producción de fitoplancton). Foto TRISTAN GOOLEY.

¿Eres de los que ha percibido y quizás hasta disfrutado el olor de la lluvia tras caer?

Pues ese olor, explicó Gooley, se llama petricor y se produce cuando las gotas caen en el suelo seco, pues ayudan a que se liberen aceites de las plantas y activan bacterias particulares en la tierra.

“Básicamente, lo que aparentemente es tierra aburrida está repleta de cosas listas a saltar a la vida apenas llueva. En cada ciudad o campo huele un poco distinto”.

Y, ¿has notado que cuando estás mirando el mar con el viento a tus espaldas el agua se ve más oscura?
Eso es, explica el navegante, porque el viento aplana las ondas en la superficie, haciendo que refleje menos luz. Por supuesto, si el viento está acariciando tu rostro, el contraste es el contrario.

Fuente: bbc.com