El ambicioso proyecto ganador del concurso se llama Regatta H2O y como todas las demás iniciativas enviadas desde distintos lugares del mundo al concurso Land Art Generator Initiative (LAGI), sólo existe en papel, aunque muestra un futuro posible.

El deterioro del medioambiente y la escasez de los recursos del planeta desafían a ingenieros, arquitectos, científicos, diseñadores y artistas a pensar una ciudad inteligente, más respetuosa y mejor integrada en su entorno. LAGI es un certamen de ideas para crear obras públicas que, además de su belleza conceptual, aprovechen la energía limpia que ofrece la naturaleza –las olas, el viento, el sol– para convertirla en electricidad y agua potable para la urbe.

Después de Abu Dhabi en 2010, New York en 2012 y Copenhague en 2014, los proyectos de la bienal celebrada en 2016 fueron destinados a la ciudad de Santa Mónica y más precisamente a la zona del muelle (Santa Monica Pier), muchas veces retratada en series y películas por su característica rueda de la fortuna y el imperdible atardecer que desde allí se ve sobre el océano Pacífico. Pero la elección del lugar por los organizadores de LAGI radicados en Pittsburgh no fue para una ficción, sino en respuesta a un mal creciente y real para el estado de California: la sequía.

Aunque este año fue el más clemente de los que transcurrieron desde el inicio de la sequía en 2012, el 21 por ciento del territorio de California se encuentra en situación de “sequía excepcional” –el estado más grave– y otro 21 por ciento en “sequía extrema”, según datos del Monitor de Sequía de los Estados Unidos divulgados este mes de noviembre. Y expertos advierten que el fenómeno está lejos de acabarse, especialmente en el sur de California.

Aquí los proyectores ganadores del concurso.

Regatta H2O

Se llevaron el primer lugar los diseñadores Christopher Sjoberg y Ryo Saito, de Tokio, Japón por su proyecto.

¿Cómo funciona? Las canaletas incrustadas en la superficie de las velas retienen la humedad y el mástil sirve para canalizarla. Por debajo de determinado nivel de humedad, las velas se retractan automáticamente. En cada mástil, una máquina aprovecha el viento que tensa las velas para producir energía eléctrica: 70 MW/hora por año. La energía así lograda sirve para operar los mecanismos de bombeo, dirección y despliegue de las velas.

Cetacea.

Se lleva el segundo lugar, otorgado a los diseñadores Keegan Oneal, Sean Link, Caitlin Vanhauer y Colin Poranski, de Eugene en Oregon, Estados Unidos.

¿Cómo funciona? Con un diseño que imita la forma de las ballenas, “Cetacea” genera energía eléctrica de tres maneras distintas. Una de ellas es el movimiento vertical de las olas, que induce el flujo de electricidad al mover un imán a través de una bobina electromagnética. Otra es el aleteo de dispositivos conocidos como Windbelts –que convierten la energía eólica en electricidad–, ubicadas en el costado de cada arco. Finalmente, cuenta con paneles fotovoltaicos.

Paper boats

El proyecto se llevó el tercer lugar. Fue diseñado por Christopher Makrinos, Stephen Makrinos y Alexander Bishop, de Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos.

Además de las velas que funcionan como recolectores fotovoltaicos, los “Paper Boats” ayudan a devolver su equilibrio a un ecosistema dañado.

Los erizos de mar púrpuras –cuya proliferación se debe a la sobrepesca– diezmaron las algas marinas en la región de Santa Mónica. Su excesiva densidad resultó en la degradación de algunos arrecifes y su conversión a otros ecosistemas conocidos como “blanquizales” o “barrens”, que carecen de diversidad genética, alimentos y hábitats de anidación. Los “Paper Boats” están diseñados de tal manera que, a su resguardo, el coral y las algas marinas encuentren un lugar donde desarrollarse.

Fuente: infobae.com